Blog de Juan Pablo Malerba

13 nov 2022

Ensayo Final

 Juan Pablo Malerba

Comisión 5

Docente: Santiago Castellano

Ensayo


¿Puedo Ser Como el Pianista?


No soy una persona que ve muchas películas, obviamente hay varias que me gustan, pero no soy muy del estilo de sentarme a ver un filme, de tomar la decisión de no hacer otra cosa que no sea estar atento, interesado y focalizado mentalmente con verlo. Para remarcar que no soy alguien que desprestigia o no tiene interés por el cine, me tomo la libertad de aclarar que puedo fácilmente nombrar entre 5 y 10 películas que me parecen "obras de arte", que pueden parecer pocas, pero la clasificación de "obra de arte" me parece muy fuerte como para adjudicársela a cualquiera.

Destaco, sin ningún tipo de dudas, que la número uno de ese top personal de películas que me fascinan se trata de "El Pianista", una obra maestra de Roman Polanski; no es que yo haya descubierto algo, la cinta ganó prácticamente todos los premios habidos y por haber, pero tengo una visión particular de la película, un análisis que no he visto que se haya hecho, y es por eso que me propuse describirlo en este ensayo. 

Obviamente la película posee un muy claro hilo, no se esfuerza en transmitir mediante símbolos o metáforas ocultas, cuenta un hecho, una realidad, algo que realmente sucedió pero desde la óptica de un protagonista. Yo propongo un análisis que, por momentos, desarraiga la cuestión literal de la guerra y el holocausto nazi para evidenciar una posible identificación que podemos tener todos con el protagonista, aunque yo voy a centrarlo únicamente en la forma en la que a mí me impactó, y en cómo yo pude empatizar con varios sentimientos que atraviesa Szpilman. Antes de comenzar con el análisis puro siento la responsabilidad de hacer una aclaración, es evidente que en la película el personaje principal atraviesa una situación sumamente trágica que, en sentido literal, es imposible de comparar con problemáticas cotidianas, justamente por eso yo desarraigo el contexto para concentrarme en las emociones y en los sentimientos, para que así sea posible realizar comparaciones; aclarado esto empiezo.

Vi la película en mis últimos tiempos de secundaria, plena adolescencia, en ese entonces yo atravesaba cierta tensión por varios motivos, se unieron en un mismo tiempo de mi vida dos situaciones incómodas: El elegir carrera, qué quería hacer en el futuro y la fase más fuerte de mi pubertad (sí, el plazo se extendió bastante). La incertidumbre, miedo, curiosidad y nerviosismo que sentía por el futuro se vio profundamente potenciado por una locura hormonal que comencé a experimentar. En este contexto, un día la profesora de historia propuso, para distender un poco la clase, que veamos esta película acerca del holocausto; recuerdo haber suspirado de alivio porque tendría tiempo para relajarme e incluso dormirme (no está bien dormirse en clase, no lo hagan) , pero cuando la cinta empezó me atrapó inicialmente por la misma trama, que ya de por sí es interesante, pero a medida que avanzaba yo me sentía cada vez más y más compenetrado con el estado emocional del personaje principal. El hecho no saber qué hacer, dónde ir, y el temor de estar solo en un terreno desconocido, que para el protagonista sería porque habían tomado militarmente su ciudad y para mí por el hecho de estar solo en un mundo completamente nuevo como sería el universitario, me generaba una sensación de querer palmearle la espalda y decirle "yo te entiendo", por más descarado e irreverente que pueda sonar.

Tengo un par de ejemplos con los que puedo trazar paralelismos; por ejemplo hay una escena donde luego de mucho tiempo Szpilman consigue un techo donde vivir  y por fin puede sentirse nuevamente seguro, pese a saber que sería temporal, lo cual me trasladaba a la sensación de cobijamiento y contención emocional que vivía cada vez que visitaba a mi abuelo, porque era un rato que yo sabía que era temporal, pero me servía para tomar un descanso psicológico de todos los problemas que me preocupaban. Otro ejemplo que puedo dar es cómo la música para el protagonista, aun en sus momentos mas delicados, le funcionaba para ser feliz, mientras tuviera el tiempo de tocar el piano todo lo que sucediera era menos preocupante, o al menos descendía en el orden de prioridades; así me ocurría a mi también, muchas noches me quedaba hasta tarde escuchando música, ningún artista específico, mucha variedad, lo importante era que mientras tenía los auriculares puestos todo estaba bien, al menos sentía que lo demás no era lo más importante. Como último ejemplo, en las escenas donde Szpilman es asistido por un soldado alemán nazi, y encuentra ayuda en una persona de una posición contraria, me recuerda profundamente al apoyo que recibí de una profesora que estaba cerca de jubilarse, y que se encontraba en la situación opuesta a la mía, que estaba por terminar la secundaria e iniciar la facultad, y en ella encontré muchas respuestas, palabras de aliento y apoyo emocional, todas cosas que me sirvieron muchísimos para seguir adelante con menos miedo, así como sucede con El Pianista en su película.

Más allá de ser una gran obra, “El Pianista” tiene un valor especial personalmente hablando, hoy en día la veo con nostalgia, las escenas me trasladan a las preocupaciones de aquel entonces, pero desde la emoción y la alegría de saber que pude seguir con mi vida con tranquilidad y feliz de estar haciendo lo que me gusta, y hasta me permite asignarle más importancia a lo que realmente intenta contar el filme, que es un hecho muy importante y no hay que dejar de destacarlo. Considero que en lo que respecta a mi maduración personal, esta película fue realmente importante, porque la madurez mental es la más difícil de desarrolla y, por lo tanto, todo elemento que ayude en el proceso se aprecia enormemente.

Así concluyo que, incluso en algo con lo que a simple vista uno no se puede sentirse identificado, puede ser que así sea de todas formas, muchas veces el cerebro sorprende con cosas como esta, una relación, una empatía, una representación, algo que te permita sentirte escuchado, menos solo, e incluso hasta transmitirte que todo va a estar bien.

 

Juan Pablo Malerba

1 nov 2022

Último intento de insistencia a David Lynch

Juan Pablo Malerba

Comisión 5

Docente: Santiago Castellano

Carta de insistencia final 


Carta


Señor Lynch:

Soy plenamente consciente de lo reiterativo que puedo ser, pero créame que no es en vano, todo lo que le dije anteriormente parte de una base de respeto y cierta admiración, pero con un objetivo propio, claro está, mentiroso no soy. Me parece que usted es un buen hombre, y es lógico en la cordura humana que mensajes de esta índole le resulten confusos y difíciles de creer.

Por esto mismo es que insisto tanto estimado David, usted debe intentar acatar las instrucciones de invocación, porque como bien dije en las cartas anteriores, me creerá cuando estemos frente a frente, mucho más que a través de unas desabridas y simples cartas. Podría volver a enumerarle las profecías que he plasmado en mis cuartetas y que se han cumplido como prueba de la veracidad de mis dichos, pero evidentemente usted considera ridículos estos fragmentos sacados de contexto y transcritos por mí en estos mensajes.

Siento que dada mi no presencia terrenal me es imposible plantearle un argumento que lo complazca, por lo que no hay algo nuevo que pueda decirle para que me crea. Depende de usted, si decide llevar adelante la invocación podemos charlar acerca de mi petición, aprovecho para recordarle mi agrado de su trabajo como director, creo que es usted quien debe llevar este proyecto adelante. Le pregunto ¿Qué sentido tendría hacerse pasar por un profeta fallecido y proponer un proyecto audiovisual? ¿Quién podría beneficiarse? Insisto que lo que le digo es real, y tiene la posibilidad de comprobarlo, le ruego que lo haga, escuchándome, podrá decidir bien.

Esta será mi última carta, espero que acepte.

Atentamente

Michel Nostradamus


Cuento en base a Relato de Poissant

Juan Pablo Malerba

Comisión 5

Docente: Santiago Castellano

Cuento basado en los cuentos "El Hombre Lagarto" y "El Cielo de los Animales"

 

Acompañado se vive Mejor

 

Es un día soleado, pero para Jack, no tanto. Se levanta de la cama, resopla, se higieniza y se viste. Baja las escaleras, cada paso es una sacudida que le molesta por dentro, que le moviliza el sistema nervioso, que lo desestabiliza de su base. Agradecido, llega al final del último escalón y se dispone a sentarse a desayunar, su madre lo espera.

   - ¿Dormiste bien hijo? -preguntó Lynn en una de sus típicas preguntas de madre. No le gustaba ver cabizbajo a su hijo, pero le satisfacía saber que estaba dando todo por garantizarle una buena vida.

   - Si ma, me duele un poco el cuerpo, pero estoy bien.

   Jack come, agradece la comida y se pone de pie para irse al colegio. Saluda a su mamá con un gesto a lo lejos y se va por la puerta, en dirección a la parada del colectivo. No le gusta ir a la escuela, pero tiene un amigo que hace muy llevadera la experiencia.

   Su amigo se llama Anthony, tiene la fama de ser el más mujeriego del curso, reputación de la cual está muy orgulloso, todos los días se encuentran en la puerta del colegio y sobrellevan la jornada escolar juntos. A Jack le llama la atención la facilidad que tiene para hablar con todos, como si conociera a cualquiera con quien hable.

   - Es fácil amigo -suele decir Anthony en un muy relajado tono-, no pienses en cómo vas a quedar, mejor concéntrate en dejar una buena impresión.

   Claro, para él es muy sencillo, tiene una personalidad que emana extroversión y simpatía. A Jack le reconforta saber que aún así, lo eligió a él para ser su amigo cercano, valora mucho su amistad, no es solo un “amigo de secundaria”, sino también un confidente, la confianza que le tiene es comparable a la de su propia madre, algo muy valioso en una amistad juvenil; siente que puede contarle lo que sea sin ser juzgado, incluso sus temas amorosos.

   - ¿Qué importa si el ridículo de Kevin te dejó de hablar? -Anthony es muy empático y hace que Jack se sienta escuchado-. Él se lo pierde, en muy poco tiempo se va a dar cuenta de que cometió un error.

   - Es que me molesta que no sea claro, no creo haber hecho nada malo, supongo que simplemente quería ver qué pasaba -respondió Jack, algo indignado.

   - No me sorprendería, si me preguntas a mí, tiene toda la pinta de hijo de puta.

   Jack la pasaba muy bien con Anthony, podía ser él mismo, aún no se recuperaba mentalmente de aquel episodio con su padre, evidentemente las heridas psicológicas cicatrizan más lento que las físicas. Encontrar una figura opuesta en un amigo era justo lo que necesitaba para ir poco a poco recuperando la confianza y perder el miedo a relacionarse con hombres, que, al fin y al cabo, es su interés principal en esta etapa de su vida.

   Como todo muchacho de 18 años con pubertad tardía, Jack atraviesa un fuerte interés por mantener relaciones sexuales, no le gusta decirlo en voz alta pero así es. Sin embargo, tiene sentimientos encontrados en cuanto a con quién hacerlo, tiene una heredada inconsciencia consciente de “que sea con alguien especial”, al menos no un fulano cualquiera.

   Michael es un chico que le interesa, sabe que es gay, no se esfuerza en esconderlo y, además, ya ha mantenido conversaciones interesantes con él, todas relacionadas a cuestiones escolares. Jack está dispuesto a invitarlo a salir, y es lo que piensa hacer hoy.

   - Lo voy a invitar hoy -le dijo muy ansioso a Anthony-, espero que acepte, no estoy para soportar otro fracaso amoroso tan pronto.

   - Este es el momento -Anthony es ansioso- anda ahora que está solo.

   La cafetería es un lugar extraño, parece una fiel representación de la sociedad, dividida en estratos marcados por estereotipos sociales y económicos: Por un lado tenemos a los inteligentes, si hubiera jerarquías, estos serían los principales, no son los típicos nerds de las películas, realmente usan sus capacidades para ganarse popularidad y ser reconocidos por todos; los deportistas son los más evidentes a la vista, más que personas que realizan deporte, parecen un club con código de vestimenta, shorts pegados al cuerpo, camisetas claras, las chicas pelo atado con bandas flúor, son más apariencia que acción; es triste que haya un grupo reconocidos como los pobres, pero así es, ropa desgastada, holgada, la comida más barata de la cafetería, pero los más felices con diferencia; por último el grupo de Jack, los corrientes, ningún rasgo característico, ninguna diferencia social marcada, un grupo unido, pese a que Jack solo es cercano a Anthony.

Por su parte se encuentra Michael, está solo, tiene una vibra anarquista que a Jack le atrae mucho, sobre su mesa descansa un libro grueso, que lee pacíficamente a través de sus lentes.

   - Voy, deséame suerte -le dijo a Anthony que mostraba una cómplice sonrisa sin dientes.

   Jack se dirigió hacia él, charló durante un largo rato, lo conoció un poco. Averiguó que su familia sabe de su sexualidad y lo acepta, que tiene un pasado oscuro relacionado a las drogas y, lo más importante, que está soltero.

   - Y… ¿No te gustaría que esta noche vayamos a cenar juntos? -preguntó tímidamente, pero con el necesario coraje.

   - ¿Tú y yo? Claro, me parece muy bien -respondió Michael, sonriente y notoriamente sorprendido.

   Al regresar a su casa, Jack, con un humor renovado, subió corriendo las escaleras a buscar un conjunto adecuado para la ocasión, deseaba que todo saliera bien, y tenía mucha fe en que los resultados podían ser positivos. Abrió un cajón, vio su paquete de preservativos y lo ignoró, no es precisamente alguien optimista, pero, aun así, era demasiado.

   A Lynn le gusta verlo feliz, pese a no estar muy de acuerdo con que salga con hombres, el recordar el atroz hecho que atravesó con su hijo con su padre le suma una paciencia que le permite a Jack vivir su vida como quiere. Siempre y cuando no descuide las notas.

   Jack llegó al lugar y horario pactado con Michael, un pub nocturno, lleno de jóvenes, un ambiente cómodo, y con la justa mezcla de informalidad y seriedad, acorde para la cita. La gran cantidad de mesas repletas aligeraba cualquier tensión que se pudiera generar, cualquier temor que se pudiera exteriorizar. Charlaron varias horas, miradas iban y venían, algunos roces subían la temperatura del encuentro, la estaban pasando bien.

   - Oye -soltó Michael en un tono sugerente-, hoy no hay nadie en mi casa… A lo mejor me quieres acompañar.

   - ¿A tu casa? -Jack era una mezcla de nervios y ansiedad- ¿Piensas que es una buena idea?

   - ¡Vamos! Será divertido, lo prometo.

   Pasaron juntos la noche, Jack sintió que había sido ideal, tal como lo imaginó, algo más rápido tal vez, pero muy disfrutable. Pensó durante toda la noche que por fin encontraría la tranquilidad, la paz que estaba buscando.

   Muy feliz, Jack volvió a su casa, resplandeciente de alegría, que duraría varias semanas, y se vería reflejada en todas sus relaciones, tanto con Michael, como con sus amigos, como con su madre.

   Un día, como cualquier otro, Jack se dispone a bajar las escaleras, pero siente algo diferente, cada paso que realiza en su descenso lo lastima por dentro, le agita el sistema nervioso, lo derriba de su base; no se trata de sus dolores de cuerpo habituales, es algo peor, mucho peor, el malestar es tremendo. Realiza la mejor disimulación que puede hacer frente a su madre y va al colegio. Michael llevaba una semana de viaje con su familia, no volvería hasta, mínimo, dentro de un mes. Jack se encuentra con Anthony y a lo largo del día le va relatando como se siente y preguntándose qué hacer.

   - Hay que llevarte al hospital amigo -expresó Anthony preocupado a la salida del horario de clases- no te noto nada bien.

  

   - Voy, pero solo si me acompañas, no quiero ir solo.

   - Por supuesto amigo mío.

   En el hospital, esperaron un largo rato, la guardia estaba cerca, entraban y salían ambulancias, pacientes de urgencia, cosas que solo acrecentaban la palpable tensión y nerviosismo de los dos. Finalmente lo llaman a Jack, pasó al consultorio médico donde se le hicieron mediciones generales, tomaron su pulso, revisaron sus reflejos y demás. Lo enviaron a hacerse unos estudios en el mismo hospital, entre ellos un análisis de sangre. Expectante junto a Anthony, comenzó a conjeturar, sabía muy bien qué podía ser, Jack es muy realista, pese a estar muerto de miedo y vergüenza. Atiende al llamado del doctor, que dijo su apellido en un tono neutral, que no supo cómo interpretar.

   - Señor -el médico clínico sostenía los análisis en su mano-, debo informarle que padece de VIH, con aparente avance acelerado, recomiendo que inicie urgentemente un tratamiento con un inmunólogo.

   Su mundo se vino abajo, se vinieron a su cabeza todas las imágenes de la noche con Michael ¿Él lo sabía? ¿Acaso lo engañó? Comenzó a culparse a sí mismo por no sospechar, por ser irresponsable, por no haber recordado su pasado con las drogas, las jeringas… Sintió que todo era su culpa, y no quería involucrar a nadie en su problema, que se buscó él solito, por pensar con la entrepierna y no usar la cabeza.

   Devastado, Jack salió del consultorio para encontrarse con Anthony en la sala de espera, no sabía qué hacer ni qué decir ¿Cómo iba a costear un tratamiento de VIH? ¿Qué pasaría en el colegio? ¿Qué diría su madre? No quería imaginarse qué caos se armaría si se enterara su padre.

   - ¿Y amigo? ¿Está todo bien? -los ojos de Anthony denotaban evidente inquietud.

   - Si si -alcanzó a soltar Jack-, todo perfecto.

 

Juan Pablo Malerba


Respuesta Final a Luis XV

Juan Pablo Malerba

Comisión 5

Docente: Santiago Castellano

Conclusión, carta a Luis XV


Carta


Su Alteza:  

Tengo muchas sensaciones confusas luego de haber leído su carta, una mezcla de suspicasia, curiosidad, y tentación. Voy a aceptar su propuesta, pero no por las garantías que enumeró, aunque las agradezco, si no porque dijo algo que me preocupó.

No tengo ningún temor por mi seguridad, ese no era el motivo de mi rechazo, pero si bien le dije que no era conveniente revelar profecías con motivos de modificación, creo que lo más adecuado en este caso es que efectivamente nos reunamos en Versalles, pero con una condición, yo seré el que hable, no podrá hacer preguntas acerca de profecías, sí así de temas casuales.

Podría contarle por este medio la advertencia que quiero hacerle, pero creo que, como bien dijo anteriormente, es un caso que amerita una reunión personal, manifiesto con anticipación mi incomodidad, no suelo hacer este tipo de cosas. Solo le adelanto algo, tenga cuidado y precaución con estos ciudadanos que llama "pequeños grupos rebeldes", puede que no sean tan pequeños, y que sean más rebeldes de lo que piensa.

Aguardaré el transporte en el día y horario acordado, espero no tener que arrepentirme de aceptar su propuesta, le pido por favor que sea considerado y no invasivo conmigo. Dicho esto, nos vemos el sábado.


Atentamente

Michel Nostradamus

18 oct 2022

Reseña individual Kamiya

Juan Pablo Malerba

Comisión 5

Docente: Santiago Castellano

Reseña a Alejandra Kamiya

 

Reseña

Los Nombres

Es interesante el recurso de Kamiya que se extiende a lo largo del cuento, el concepto de los nombres, o, mejor dicho, el de aquellas cosas que no tienen nombre, pero existen. Permanentemente se transmite la sensación de que la protagonista está disconforme con la falta de palabras, con el silencio, otro concepto que utiliza narrativamente; y termina por agobiar al personaje hasta el final del relato, donde por fin encuentra un lugar donde ser real, donde todos son llamados por su nombre, sin escrúpulos, sin secretos, más sano.

El Pañuelo y el Viento

El relato se ve atravesado por una notoria sensación de nostalgia constante, transmitida por los recurrentes paralelismos que el narrador realiza, recordando y comparando viejos momentos, viejos recuerdos, en contraposición con los nuevos, agregando el tinte triste de la enfermedad de Lala.

Kamiya realiza una muy inmersiva escritura, trabaja muy bien en la descripción de los sentidos, cómo vive el narrador los hechos nuevos y como se siente al compararlos con los viejos, funciona a la perfección y transmite una compasión con la cual uno puede sentirse muy identificado.

Concluye con el momento final de liberación de Lala, donde por fin se siente como se sentía antes, Kamiya lo explica literariamente, referenciando a la antigua yegua que tenía, aun no tratándose de ella.

Partir

Una bella historia, que utiliza el título y su definición de diccionario para describir la historia de la protagonista embarazada, que recuerda su infancia, las diferencias con la cultura japonesa, y el dolor de partir. Utiliza diferentes partes de la definición de partir para destacar situaciones puntuales:

Partir como “half” (hijos de japones con una persona de otra raza), partir como sinónimo de romper (referenciando la separación que llevó a cabo su padre de su familia para viajar a Argentina), partir como dividir (saber cuánto cabe en uno), y de esta manera lleva a adelante el texto, donde podemos compadecer con la protagonista embarazada.

Utiliza conceptos japoneses como “ainoko” (hijo del amor), “umeboshi” (una cereza arrugada, que compara con la cara de la abuela de la narradora) y “Kenta” (significa fuerte, finalmente la protagonista llama así a su hijo). De esta manera le otorga otra impronta al texto, le agrega una especie de legitimidad que se valora mucho.

 

Tan Breves Colmo un Trébol

Es un relato corto, pero en pocas páginas logra transmitir una tensión tangible, aún siendo hombre puedo sentir el miedo de una madre por el peligro de vida de su hijo, Kamiya describe una situación que en la vida real duraría unos 30 segundos, pero que descrita desde los ojos de una madre viendo a su hijo correr peligro, con lujo de detalles sentimentales, hace parecer ese breve momento algo eterno.

La narradora “vio pasar su vida frente a sus ojos”, como se suele decir, pero no por su propia seguridad si no por la de su niño, que para una madre es lo mismo. De ahí el título del cuento, que funciona como metáfora a lo efímera que pude ser la vida, y también la muerte.

La Escritura de Kamiya

Alejandra Kamiya, como autora, creo que se destaca en el trabajo descriptivo, pero aplicado como elemento nutritivo para los cuentos, ya que otorga tanto contexto, como significado y sentido. No solo acompaña a los textos, si no que es vital para los mismos, la calidad de estas historias bajaría considerablemente de no ser por este recurso utilizado y bien aplicado por la autora.

Comentario a la carpeta de Clara Molina

Juan Pablo Malerba

Comisión 5

Docente: Santiago Castellano

Comentario a la carpeta de la compañera


Carpeta de Clara


Realmente solo encuentro cosas positivas para destacar de la carpeta de Clara, ya de arranque la portada cuenta con una estética muy bella, sumamente atractiva a la vista, sin duda motiva a comenzar a leer. El índice, así como todo el trabajo, mantiene esa estética de tonos azulados, que luego es reemplazada por un formato sostenido en lo que respecta a la parte dedicada a los cuentos, que no desentona para nada.

Así como destaqué en el trabajo de mitad de año, el cuento "Mirarte", llamó mi atención rápidamente por su título, que, aunque no sea muy complejo, en lo personal me despertó curiosidad tan solo por el hecho de que podría tratarse de muchas cosas. Luego de leerlo fue muy satisfactorio confirmar que me gustó, la trama misteriosa me mantuvo en vilo toda la lectura y el final incierto me generó una interesante sensación de ¿Qué pasará después? Me llevé muy buena impresión de ese relato.

El respeto de la consigna es correcto en todos los textos, sumado a una creatividad notable y una redacción muy placentera de leer, literariamente bella, diría yo. Detalles que se evidencian sobre todo, a mi entender, en el poema "Manso", donde Clara tuvo una clara (nótese el juego de palabras innecesario) libertad para utilizar recursos literarios tales como la repetición, la metáfora y la comparación; acompañados de una escritura poética muy sentimental y inmersiva.

Hubo una frase destacada por Clara en su diario de lectura que se quedó en mi mente: "Volviste a soñar mentiras". Corta, concisa y efectiva, genera un impacto inmediato y una interpretación que fácilmente puede empatizar con la vida de cada uno, como sucedió en mi caso.

Dejé, irónicamente, la autobiografía para el final, siendo que en la estructura de la carpeta figura en el inicio del trabajo. Pero me parece pertinente cerrar con esto, porque interpreto que lo que representa esta presentación de Clara es el mensaje que ella transmite en su autobiografía. Así como en el texto la importancia rodea los planteamientos tales como ¿Quién soy? y ¿Quién quiero ser?, siento que estas premisas fueron intencionalmente plasmadas en el desarrollo de todo el conjunto; desembocando en un resultado final que, así como el texto autobiográfico, nos abre las puertas a sentir que conocemos un poco más de Clara, al menos, de quien desea ser.

Te felicito Clara, tus trabajos me llegaron al corazón. Así como el significado simbólico de la carpeta.

Carta de insistencia a David Lynch

Juan Pablo Malerba

Comisión 5

Docente: Santiago Castellano

Carta de insistencia a negativa


Carta


Estimado David: 

Noto que intercala mucho entre devoción y crítica destructiva hacia mi persona y trabajo realizado. Supongo que la soberbia del exitoso, es el triunfo del famoso. Imagino que las instrucciones de invocación no fueron recibidas, que lástima, de esa manera hubiera podido confirmar por su cuenta la veracidad de mis acciones y pedidos.

En cualquier caso no tiene que creerme ahora mismo, tengo numerosas profecías cumplidas que sustentan mi argumento ¿Debo recordar mi profecía acerca de cierto dictador de Alemania? Tras sus acusaciones irrespetuosas hacia mí, me tomo la libertad de asumir que es ignorante en cuanto a mis cuartetas poéticas, por lo que citaré el fragmento para usted: "De lo más profundo del Occidente de Europa, de gente pobre un niño nacerá, que por su lengua seducirá a las masas, su fama en el reino de Oriente más crecerá".

Si aún así considera estas muestras insuficientes, sientase con la libertad de responderme nuevamente, el plano espiritual me abre una hermosa posibilidad al diálogo.

Espero muy ansioso su respuesta.

Atentamente

Michel Nostradamus

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