Juan Pablo Malerba
Comisión 5
Docente: Santiago Castellano
Ensayo
¿Puedo Ser Como el Pianista?
No soy una persona que ve muchas películas, obviamente hay varias que me gustan, pero no soy muy del estilo de sentarme a ver un filme, de tomar la decisión de no hacer otra cosa que no sea estar atento, interesado y focalizado mentalmente con verlo. Para remarcar que no soy alguien que desprestigia o no tiene interés por el cine, me tomo la libertad de aclarar que puedo fácilmente nombrar entre 5 y 10 películas que me parecen "obras de arte", que pueden parecer pocas, pero la clasificación de "obra de arte" me parece muy fuerte como para adjudicársela a cualquiera.
Destaco, sin ningún tipo de dudas, que la número uno de ese top personal de películas que me fascinan se trata de "El Pianista", una obra maestra de Roman Polanski; no es que yo haya descubierto algo, la cinta ganó prácticamente todos los premios habidos y por haber, pero tengo una visión particular de la película, un análisis que no he visto que se haya hecho, y es por eso que me propuse describirlo en este ensayo.
Obviamente la película posee un muy claro hilo, no se esfuerza en transmitir mediante símbolos o metáforas ocultas, cuenta un hecho, una realidad, algo que realmente sucedió pero desde la óptica de un protagonista. Yo propongo un análisis que, por momentos, desarraiga la cuestión literal de la guerra y el holocausto nazi para evidenciar una posible identificación que podemos tener todos con el protagonista, aunque yo voy a centrarlo únicamente en la forma en la que a mí me impactó, y en cómo yo pude empatizar con varios sentimientos que atraviesa Szpilman. Antes de comenzar con el análisis puro siento la responsabilidad de hacer una aclaración, es evidente que en la película el personaje principal atraviesa una situación sumamente trágica que, en sentido literal, es imposible de comparar con problemáticas cotidianas, justamente por eso yo desarraigo el contexto para concentrarme en las emociones y en los sentimientos, para que así sea posible realizar comparaciones; aclarado esto empiezo.
Vi la película en mis últimos tiempos de secundaria, plena adolescencia, en ese entonces yo atravesaba cierta tensión por varios motivos, se unieron en un mismo tiempo de mi vida dos situaciones incómodas: El elegir carrera, qué quería hacer en el futuro y la fase más fuerte de mi pubertad (sí, el plazo se extendió bastante). La incertidumbre, miedo, curiosidad y nerviosismo que sentía por el futuro se vio profundamente potenciado por una locura hormonal que comencé a experimentar. En este contexto, un día la profesora de historia propuso, para distender un poco la clase, que veamos esta película acerca del holocausto; recuerdo haber suspirado de alivio porque tendría tiempo para relajarme e incluso dormirme (no está bien dormirse en clase, no lo hagan) , pero cuando la cinta empezó me atrapó inicialmente por la misma trama, que ya de por sí es interesante, pero a medida que avanzaba yo me sentía cada vez más y más compenetrado con el estado emocional del personaje principal. El hecho no saber qué hacer, dónde ir, y el temor de estar solo en un terreno desconocido, que para el protagonista sería porque habían tomado militarmente su ciudad y para mí por el hecho de estar solo en un mundo completamente nuevo como sería el universitario, me generaba una sensación de querer palmearle la espalda y decirle "yo te entiendo", por más descarado e irreverente que pueda sonar.
Tengo un par de ejemplos con los que puedo trazar paralelismos; por ejemplo hay una escena donde luego de mucho tiempo Szpilman consigue un techo donde vivir y por fin puede sentirse nuevamente seguro, pese a saber que sería temporal, lo cual me trasladaba a la sensación de cobijamiento y contención emocional que vivía cada vez que visitaba a mi abuelo, porque era un rato que yo sabía que era temporal, pero me servía para tomar un descanso psicológico de todos los problemas que me preocupaban. Otro ejemplo que puedo dar es cómo la música para el protagonista, aun en sus momentos mas delicados, le funcionaba para ser feliz, mientras tuviera el tiempo de tocar el piano todo lo que sucediera era menos preocupante, o al menos descendía en el orden de prioridades; así me ocurría a mi también, muchas noches me quedaba hasta tarde escuchando música, ningún artista específico, mucha variedad, lo importante era que mientras tenía los auriculares puestos todo estaba bien, al menos sentía que lo demás no era lo más importante. Como último ejemplo, en las escenas donde Szpilman es asistido por un soldado alemán nazi, y encuentra ayuda en una persona de una posición contraria, me recuerda profundamente al apoyo que recibí de una profesora que estaba cerca de jubilarse, y que se encontraba en la situación opuesta a la mía, que estaba por terminar la secundaria e iniciar la facultad, y en ella encontré muchas respuestas, palabras de aliento y apoyo emocional, todas cosas que me sirvieron muchísimos para seguir adelante con menos miedo, así como sucede con El Pianista en su película.
Más allá de ser una gran obra, “El
Pianista” tiene un valor especial personalmente hablando, hoy en día la veo con
nostalgia, las escenas me trasladan a las preocupaciones de aquel entonces,
pero desde la emoción y la alegría de saber que pude seguir con mi vida con
tranquilidad y feliz de estar haciendo lo que me gusta, y hasta me permite
asignarle más importancia a lo que realmente intenta contar el filme, que es un
hecho muy importante y no hay que dejar de destacarlo. Considero que en lo que
respecta a mi maduración personal, esta película fue realmente importante,
porque la madurez mental es la más difícil de desarrolla y, por lo tanto, todo
elemento que ayude en el proceso se aprecia enormemente.
Así concluyo que, incluso en algo con lo que a simple vista uno no se puede sentirse identificado, puede ser que así sea de todas formas, muchas veces el cerebro sorprende con cosas como esta, una relación, una empatía, una representación, algo que te permita sentirte escuchado, menos solo, e incluso hasta transmitirte que todo va a estar bien.
Juan Pablo Malerba
