Comisión 5
Docente: Santiago Castellano
Autobiografía
Aquella Puerta
Parece tonto, pero a día de hoy, la curiosidad que tuve en aquel momento de mi infancia, acerca de esta puerta, sigue existiendo. Me veo obligado a contextualizar la historia de esta puerta, porque para muchas personas la mística de esta historia podría desecharse con un comentario simplista como: "Debe ser un depósito antiguo", o "¿Acaso importa? Nadie nunca va allí". Yo me resisto a estas ideas, y voy a contar por qué.
Me encontraba en mi primer año de primaria cuando la logré ver por primera vez, las aulas de primaria estaban en el primer piso, pero yo me dirigía al segundo por un mandado que me enviaron a hacer, en este piso me llamó la atención un pequeño pasillo alejado de las aulas, parecía hecho intencionalmente apartado de todo, solitario. Al final de este pequeño pasillo había tan solo una puerta, nada más, ni una ventana o conexión a otra sala, la puerta estaba desnuda, ni un cartel, ni una pintada. .
Recuerdo perfectamente aquella vez en la que me encontraba yo, con otros 3 amiguitos de entonces, mirando a la puerta con extrema curiosidad, ese día el pasillo estaba particularmente oscuro, lo cual nos asustó, pero también dio lugar a que la imaginación de niños de 7 y 8 años volara, habremos estado todo el resto de la jornada escolar hablando de la puerta, teorizando acerca de qué podría haber detrás, de por qué nadie nunca entraba, contando historias fantasiosas y leyendas inventadas. Se podría decir que ese misticismo se quedó en ese día de historias, porque como les digo, no era algo realmente relevante como para hacer mucho revuelo o preguntar al respecto, pero mi cabeza se quedó tan afirmada a esa curiosidad, que aún tengo el recuerdo lúcido, como si lo hubiera vivido ayer.
Los años pasaron, la puerta seguía ahí, sin nadie que le de importancia, sin que nadie entrara ni saliera, y sin nadie que preguntara, incluso yo. Lo que sí perduraba era la permanente curiosidad, que era pequeña, pero permanente; y que para alguien como yo, que me hago mucho la cabeza, hablo mucho para mí, y me cuestiono muchas ideas, lo convierte en algo que siempre ocupa lugar en mis pensamientos. He tenido muchos sueños entrando a la puerta, desde sueños llevándome decepciones, como descubriendo que era tan solo un depósito de limpieza sin usar; hasta sueños donde la puerta ocultaba un macabro secreto del colegio. Todo esto permitiendo que la idea se perpetuara, el recuerdo se mantuviese, la curiosidad persistiera.
El último día de la secundaria (sí, muchos años después), nos dirigimos hacia la puerta con uno de mis amigos, el único que se quedó en mi curso de aquellos con los que contemplamos la puerta aquel día de primaria. Sentí que viajé en el tiempo, que era el mismo niño curioso de una década atrás, no podía creer que ya me iba, y que lo iba a hacer sin develar el misterio. No sé si mi amigo sintió algo similar a lo que yo, debería preguntarle, simplemente hizo un comentario que, aunque lo dijo con humor, ocasionalmente me suena en la cabeza: "Supongo que nunca lo sabremos"
En cada viaje a pie, en auto, en subte, al menos una vez me llega el recuerdo de esta frase, y de la puerta, no voy a decir que me mata la curiosidad ni mucho menos, pero es llamativo que algo tan simple, ocupe un espacio tan claro en mis recuerdos.
¿Qué hay detrás de la puerta? En cuanto sepa les digo.
Juan Pablo Malerba

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