Juan Pablo Malerba
Comisión 5
Docente: Santiago
Castellano
Cuento con
palabras de poesía
El
Placard
- ¡Es el placard!
¡Estoy seguro!
Ya perdí la cuenta de las veces que hice
la misma escena a mis padres, ya van muchos años y no hacen nada, no sé si no
me creen, o simplemente no les interesa, no les intereso. Les cuento, en mi
cuarto tengo pocas cosas, tan solo mi cama, un escritorio donde estudio, un
espejo, una estantería y un placard, ese maldito placard. Desde chico que lo
tengo, nunca lo uso, toda mi ropa está en los estantes, pero mi padre dice que
ese placard es una reliquia con mucho valor emocional, por lo que debe
permanecer ahí, lo use o no.
El problema es cuando llega la noche, recuerdo
la primera vez que ocurrió; tenía unos 8 años y estaba por conciliar el sueño, pero
de repente, unos golpeteos se escucharon, como si alguien tocara la puerta,
pero venía del placard, asustado me tapé completamente la cabeza con la sábana
y comencé a contar ovejitas, no pensé que haría eso por 10 años más.
Con los años, varias veces atiné a pararme,
caminar y abrir el placard, para encontrarme con nada, vacío. Esas experiencias
hacen que no esté aterrado de que esto suceda todas las noches, pero es
inevitable que haya algo de inquietud ante algo tan extraño.
La clave está en una promesa que mi padre
hizo a mis 15 años:
- Cuando
cumplas 18, y si aún querés -dijo con su característico tono burlón-, vas a
poder decidir sacarlo de tu cuarto.
Ya
falta poco, mañana cumplo 18 y me voy a deshacer de esa porquería embrujada
para siempre, tantas noches de angustia, pesadillas interminables, traumas que
arrastro en mi vida diaria, complejos, quien sabe cuánto más me afectó vivir
esto diariamente ¿debería ver a un psicólogo? No importa, todo se termina mañana,
nunca más pienso ver ese mueble, ya tengo pensada una fenomenal idea para
ocupar el espacio. Pienso en un mueble pequeño donde poner quizás un televisor,
ya veré.
Finalmente, llegó el día, la hora de dormir
como un bebé, fui directo con mi padre en el único momento en el que me presta
atención, cuando se pone a fumar en el patio. Con toda la seguridad de un mayor
de edad, le dije:
- Hoy es día
para cumplir promesas.
Accedió resoplando, triste por mi decisión,
pero sorpresivamente comprensivo, a lo mejor puede ser el comienzo de una mejor
relación entre nosotros. Juntos unimos fuerzas y lo movimos de mi cuarto, para
dejarlo en el sótano, ya estaba ansioso de que llegue la noche, mañana seré un
hombre nuevo.
Llegó la hora de dormir, tenía el pijama
puesto y mucho sueño. Estaba listo para cerrar los ojos, ya me estaba durmiendo
cuando… oí los golpeteos… Quién lo diría, no era el placard.
Juan Pablo Malerba
Palabras:
1) 1) Bicicleta,
placard, espejo, muro, bolsa.
2) 2) Caminar,
abrir, besar, alcanzar, manejar.
3) 3) Resquebrajado,
diáfana, fenomenal.
4) 4) Ahora,
nunca, quizás.

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